miércoles, 21 de agosto de 2013

CORRUPCIÓN DE FUNCIONARIOS


CORRUPCIÓN DE FUNCIONARIOS

El fenómeno de la corrupción, en los tiempos actuales, se ha convertido en un problema mundial de implicancias múltiples, tanto para la economía de los países, las reglas de convivencia social, los estilos de conducción política y practicas funcionales, como para la moral de los pueblos. 

El problema de la corrupción no es reciente, simplemente ocurre que las condiciones actuales del escenario político e informativo se han convertido en los desencadenantes idóneos para destapar realidades negativas que antes permanecían soterradas o eran de conocimiento de reducidos grupos de personas que difícilmente denunciaban, o si lo hacían no tenían respuesta positiva de los órganos encargados de administrar justicia.  

Ante la constatación de la existencia de la corrupción en todas las esferas de los países, los Estados no podían seguir siendo simples observadores de este grave problema que amenaza la estabilidad y seguridad de las sociedades al socavar las instituciones y los valores de la democracia, la ética y la justicia y, sin duda, compromete el desarrollo sostenible de los países y el imperio de la Ley. Es así que se han firmado múltiples instrumentos jurídicos internacionales encaminados a prevenir y combatir la corrupción.

Entre otros, tenemos la Convención Interamericana contra la Corrupción, aprobada por la Organización de los Estados Americanos el 29 de Marzo de 1966 y vigente en el Perú desde el 04 de Junio de 1997. En el mes de Diciembre del 2003, en la ciudad de Mérida – México se aprobó la convención de las Naciones Unidas contra la Corrupción, instrumento internacional que entró en vigor el 14 de Diciembre del 2005 y que de acuerdo con el artículo 55º de la vigente Constitución Política del Estado forma parte de nuestro derecho interno.

Se ha llegado al consenso general de considerar que la corrupción ha dejado de ser un problema local o nacional para erigirse en un fenómeno trasnacional que afecta a todas las sociedades y economías. Situación que hace esencial la cooperación internacional para prevenirla y combatirla. La prevención y la erradicación de la corrupción es responsabilidad de todos los Estados y, en consecuencia, estos deben cooperar entre sí, con el apoyo y la participación de personas y grupos que no pertenecen al sector público, como la sociedad civil, las organizaciones no gubernamentales y las organizaciones de base comunitaria, para que los esfuerzos sean eficaces contra este flagelo mundial. Para ello, se requiere de un enfoque amplio y multidisciplinario para prevenir y combatir en forma eficaz la corrupción. Un mecanismo, y quizá el más importante, en este esfuerzo, es el Derecho Penal, instrumento con el que cuentan los estados para reprimir los actos de corrupción y hacer posible que mediante la prevención general negativa y positiva de la pena, los funcionarios públicos y los particulares se abstengan de realizar conductas corruptas y más bien se fomente una cultura de rechazo a la corrupción.

Salinas Siccha Ramiro: Delitos Contra la Administración Pública; Editora y Liberia Jurídica GRIJLEY E.I.R.L., 2da Edición; Lima, 2011, 9ág.431.

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