EL
FEMINIDICIO EN AMERICA LATINA
El feminicidio es un tema de preocupación global y actualmente
es una pandemia mundial que restringe a las mujeres, vulnera su salud y atenta
contra sus vidas medrando el desarrollo de una sociedad inclusiva y democrática.
Son las Naciones Unidas quienes afirman que esta situación debe considerarse
como una epidemia mundial y, por lo tanto, debe atenderse como una emergencia
de salud pública pues es la mayor causa de muerte y discapacidad de las
mujeres, especialmente de aquellas que tienen entre 16 y 44 años. Una de cada
tres mujeres en el mundo ha sufrido algún tipo de violencia sexual o algún otro
tipo de abuso, perpetrado generalmente por una persona allegada a ella. Según
la OMS, América Latina es la segunda región con los índices más altos de
muertes de mujeres por violencia mientras que alrededor de la mitad de las
muertes de las mujeres en el mundo es responsabilidad de sus esposos, cónyuges,
novios, convivientes, ex convivientes y enamorados.
América Latina aún mantiene un alto índice de violencia
contra la mujer. Existe un gran número de casos de feminicidio en la región,
por lo que la situación en Perú no es un ejemplo aislado. Hay naciones donde el
incremento de los crímenes de mujeres por razones de género alcanza cifras
impactantes, pero no por ello el tema en nuestro país es menos grave. Se
requiere dar una mirada a la situación del feminicidio en la región para
observar la ubicación de Perú así como los riesgos de no atender adecuadamente
My de manera integral esta situación. (Tristan, 2005, p. 15 y ss)
1.
Guatemala
Guatemala es uno de los países
con los más altos índices de violencia contra la mujer, expresados en continuos
asesinatos a mujeres, especialmente a aquellas que tienen entre los 15 y 44 años;
los que además vienen incrementándose en los últimos años. Estos crímenes
perpetrados contra mujeres poseen características específicas que evidencian
una sociedad donde las relaciones entre los géneros de desarrollan de manera
conflictiva. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) confirmó que
entre el año 2001 y 2004 se cometieron 1.118 asesinatos a mujeres; mientras que
sólo entre enero y septiembre de 2004 se presentaron 352 casos de mujeres
asesinadas. El 28% de ellas sufrió previamente violencia sexual mientras que el
31% fue víctima de violencia o amenazas previas.
Según Amnistía Internacional
(en su informe “Guatemala. Ni protección ni justicia: Homicidios de mujeres en
Guatemala”, 2005), la dimensión de la violencia contra la mujer tiene origen en
valores históricos y culturales que han mantenido la subordinación de las
mujeres y que fueron especialmente evidentes durante el conflicto armado
interno, el cual se prolongó por 36 años. La impunidad que se desarrolló
durante esta etapa se ha seguido reproduciendo incrementando el clima de
violencia. Dicha impunidad es el distintivo de las investigaciones sobre
los casos de mujeres asesinadas en Guatemala. La ausencia de pruebas físicas o
científicas, la falta de recursos en términos del personal y el material
necesarios para investigar estos crímenes, la carencia de infraestructura y la
falta de voluntad política hacen que la gran mayoría de las investigaciones no
lleguen nunca más allá de la etapa inicial. Asimismo, debido a la inexistencia
de información oficial fidedigna, es sumamente difícil hacerse una idea general
de la magnitud de la violencia perpetrada contra las mujeres en Guatemala. En
particular, la ausencia casi absoluta de datos desglosados por géneros en los
documentos oficiales hace que la violencia de género habitualmente se registre
en menor proporción de la que representa realmente; e incluso que a menudo
apenas quede reflejada.
2.
México: el caso de Ciudad
Juárez
El caso de Ciudad Juárez es
emblemático por ser una de las ciudades en la que el incremento de los
asesinatos a mujeres se ha dado de manera sistemática a lo largo de la ultima
década debido a la particularidad social, cultural y económica que ha generado
una dinámica de conflicto en las relaciones tradicionales entre los sexos; la
cual no ha sido acompañada de un cambio en la mentalidad de la sociedad. Desde
el año 1999, la comunidad internacional ha llamado la atención sobre la
magnitud y gravedad de los hechos acontecidos en Ciudad Juárez, cuya
recomendación está centrada en impulsar los procesos de justicia para las
víctimas. En noviembre del año 2003, expertos de la agencia de las Naciones
Unidas contra la droga y el delito presentaron un informe sobre la misión en
Ciudad Juárez y Chihuahua, México; allí se subraya la responsabilidad del
Estado en la omisión de estas investigaciones y en los procesos de justicia. En
el año 2004, el informe del Comité de la CEDAW sobre México manifestó gran
preocupación por la permanencia de más de 10 años de estas sistemáticas y graves
violaciones a los derechos humanos de las mujeres que aún no se han erradicado
ni sancionado.
Ciudad Juárez es un caso
emblemático de las consecuencias de la globalización económica y el modelo
neoliberal, que generan una lógica de ganancia entendida como una racionalidad
consumista y utilitarista; la cual implica riesgos para la vida de las mujeres,
percibidas como objetos dentro de una lógica de mercado. La
impunidad imperante en esta sociedad, la discriminación por género y una
racionalidad que tiende a devaluar a la mujer y quitarle su categoría de
“sujeta de derechos” son factores que determinan la violencia extrema contra la
mujer, lo que es evidenciado a través de la lectura de los asesinatos,
perpetrados con extrema crueldad a las mujeres en esta ciudad. Durante 10 años
más de 320 mujeres fueron asesinadas en Ciudad Juárez; sin embargo, las
organizaciones de sociedad civil afirman que el número asciende a 359. Las
víctimas fueron muertas previo rapto, violación y tortura. Los cuerpos de las
mujeres han sido encontrados con signos de extrema violencia sexual e incluso
mutilaciones.
3.
Colombia
El Informe 2004 de Amnistía
Internacional sostiene que: “En Colombia, la mujeres que reivindican sus
derechos están expuestas a sufrir intimidaciones y violencia, e incluso a
morir, a manos de grupos armados de los dos bandos enfrentados en el conflicto
interno del país”. La situación es tan grave que cada dos días muere una mujer
a consecuencia del conflicto armado. En Colombia se conjuga un clima de
violencia y discriminación contra la mujer, en un contexto de conflicto armado
que la acentúa. Según la Encuesta Nacional de Demografía y Salud, el 47% de
mujeres en esa nación ha sido violentada físicamente por su compañero.
4.
El Salvador
Durante 2003, en la prensa se
han registrado 77 casos de asesinatos a mujeres. Para el año 2004 se registró
un total de 171 Feminicidio. Hasta mayo de 2005 hubo 137 casos de Feminicidio;
por lo tanto, entre enero de 2004 y mayo de 2005 se ha cometido un total de 308
crímenes contra mujeres; la edad de la mayoría de las víctimas tuvo entre 15 y
30 años de edad.
5.
Puerto Rico
Durante 2004 se sucedieron 31
asesinatos de mujeres, víctimas de violencia doméstica. Desde 2000 hasta 2004,
los homicidios a mujeres dentro de sus hogares crecieron en un 34,8%. El 44% de
las víctimas oscilan entre los 20 y 34 años de edad. El 32,3% de los agresores
era cónyuge de la víctima. El 25,8% era pareja de la víctima.
6.
Uruguay
Durante el año 2002 se han
registrado 18 muertes de mujeres, víctimas de violencia doméstica. Según la
Dirección Nacional de Prevención Social del Delito de Uruguay, cada cinco días
muere una persona a causa de la violencia familiar; durante el periodo
comprendido entre enero y noviembre de 2004, han fallecido 13 mujeres debido a
esta violencia.
7.
Chile
Entre el año 2001 y 2002, en
la región Metropolitana de Santiago se han registrado 84 casos de Feminicidio;
los autores de estos crímenes fueron parejas o ex parejas sentimentales de las
víctimas y familiares. También se han presentado casos de mujeres en
prostitución asesinadas por sus “clientes”. Según el diario “La Cuarta” de
Chile; entre 1990 y 2000 se registraron 581 casos de homicidios de mujeres; en
345 de los casos los autores fueron hombres con quienes la víctima mantenía una
relación de pareja. Los datos reseñados nos muestran que la violencia contra la
mujer, expresada en su forma más extrema en el Feminicidio, es un problema que
se desarrolla en un contexto general de discriminación contra la mujer; nuestro
país forma parte de esta realidad.
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